martes, 17 de marzo de 2009

Paternidad responsable

Era tu padre. Estaba igual, más joven incluso que antes de su muerte, y te miraba sonriente, parado al otro lado de la calle, con ese gesto que solía poner cuando eras niño y te iba a recoger a la salida del colegio cada tarde. Lógicamente, te quedaste perplejo, incapaz de entender qué sucedía, y no reparaste ni en que el disco se ponía rojo de repente ni en que derrapaba en la curva un autobús y se iba contra ti incontrolado. Fue tremendo. Ya en el suelo, inmóvil y medio atragantado de sangre, volviste de nuevo tus ojos hacia él y comprendiste. Era, siempre lo había sido, un buen padre, y te alegró ver que había venido una vez más a recogerte.




-Carlos Alfaro-

5 comentarios:

malia dijo...

Me ha traído recuerdos agridulces el post^^. Además, es de los que me gustan cómo están escritos, llano y directo.

A veces yo también tengo ese sentimiento de que allá donde esté, me sigue ayudando... hombre, no como en esa descripción, pero sí en decisiones de mi vida...

Saludos ;)

jm dijo...

Buen relato, aunque se veía venir la tragedia :-)

supersalvajuan dijo...

Siempre acaban las cosas así?

g dijo...

me ha gustado D, mucho. es como dice maila, recuerdos agridulces. todos los recuerdos de los padres son agridulces, aunque los tengas delante es inevitable sentir una cierta melancolía al verlos, quizá simplemente por notar en ellos el paso del tiempo, por recordar que alguna vez fueron jovenes también y que tú fuiste niño.

Dante dijo...

-Malia, es que es un cuento muy punzante que sabe tocar los vértices más íntimos entre la relación padre-hijo. Al ser tan corto y describir un hecho tan sangriento siempre sirve un estilo directo, sin tapujos y sin ambages.
Siempre queda el recuerdo y el deseo que te está ayudando aunque tú no lo veas ni lo sientas.
¡Saludos!

-Jm, claro, es que en cuestión de relatos cortos uno siempre avecina lo peor, lo más hiriente.

-Supersalvajuan, no siempre acaban así. A veces el personaje o varios de ellos acaban enfrentándose contra una araña gigante, XD.

-G, es que hace tiempo que quería ponerlo éste, es muy especial. Es verdad, los recuerdos de nuestros padres siempre son agridulces, estén vivos o no. Cuando recordamos a nuestros padres más jóvenes y con ilusiones siempre se nos ensombrece el rostro con un barniz de melancolía. Lástima que la rutina no nos haga verlo tan fácilmente. Siempre es el maldito recuerdo que nos hace aprisionar todos los momentos que vivimos con ellos.