sábado, 20 de diciembre de 2008

La papelera

Por lo menos había visto a siete u ocho personas, ninguna de ellas con aspecto de mendigo, meter la mano en la papelera que estaba adosada a una farola cercana al aparcamiento donde todas las mañanas dejaba mi coche.
Era un suceso trivial que me creaba cierta animadversión, porque es difícil sustraerse a la penosa imagen de ese vicio de urracas, sobre todo si se piensa en las sucias sorpresas que la papelera podía albergar.

Que yo pudiera verme tentado de caer en esa indigna manía era algo inconcebible, pero aquella mañana, tras la tremenda discusión que por la noche había tenido con mi mujer, y que era la causa de no haber pegado ojo, aparqué como siempre el coche y al caminar hacia mi oficina la papelera me atrajo como un imán absurdo y, sin disimular apenas ante la posibilidad de algún observador inadvertido, metí en ella la mano, con la misma torpe decisión con que se lo había visto hacer a aquellos penosos rastreadores que me habían precedido.

Decir que así cambió mi vida es probablemente una exageración, porque la vida es algo más que la materia que la sostiene y que las soluciones que hemos arbitrado para sobrellevarla. La vida es, antes que nada y en mi modesta opinión, el sentimiento de lo que somos más que la evaluación de lo que tenemos.

Pero si debo confesar que muchas cosas de mi existencia tomaron otro derrotero.

Me convertí en un solvente empresario, me separé de mi mujer y contraje matrimonio con una jovencita encantadora, me compré una preciosa finca y hasta un yate, que era un capricho que siempre me había obsesionado y, sobre todo, me hice un transplante capilar en la mejor clínica suiza y eliminé de por vida mi horrible complejo de calvo, adquirido en la temprana juventud.

El billete de lotería que extraje de la papelera estaba sucio y arrugado, como si alguien hubiese vomitado sobre él, pero supe contenerme y no hacer ascos a la fortuna que me aguardaba en el inmediato sorteo navideño.

 

-Luis Mateo Díaz, del libro El árbol de los cuentos-

6 comentarios:

g dijo...

cómo me gustaría que me pasara algo así..

f_ckthewolrd dijo...

que no lea eso mucha gente, que empiezan buscando billetes de lotería y acaban con la casa llena de cascotes y cajas vacías de juegos de mesa recojidas de la calle. muchas gracias, si soy yo la de la foto. soy mi propia modelo xd

supersalvajuan dijo...

El martes me voy al Caribe.

Dante dijo...

-G, sí, pero has de ensuciarte mucho para conseguir lo más preciado, que viene a ser la moraleja del cuento, jejej.

-F_ckthewolrd, jejeje tienes razón, de aquí poco los vertederos de basura estarán en los pisos de cualquiera, la gente invitará a otras para que admiren su basura recogida, jeje.
Pues eres muy guapa, por eso eres tu propia modelo. Está muy bien porque sales en tu icono con las manos tapándote el rostro. Por cierto, te añado a mi lista de webs de este blog. Un beso.

-Supersalvajuan, ¿el martes? Pero antes límpiate las manos, jejeje.

g dijo...

El miércoles me voy a las Bahamas(...)

Dante dijo...

Yo ya estoy en Hawai, y me aburro con tanto dinero. Creo que me voy a limpiar la mano.