sábado, 6 de septiembre de 2008

El azar

¿Puede el azar conseguir que un mono tecleando una máquina de escribir durante millones de años componga Don Quijote de la Mancha? En eso pensaba el ornitólogo Artemio Alcántara cuando desde su mirador de Doñana observó que la bandada de gansos que surcaba el cielo camino del norte dibujaba claramente cinco letras que formaban la palabra VAMOS. Seis meses después, los gansos, de vuelta a Doñana, dibujaron en el cielo la palabra VENIMOS. ¿Podría ser que ese mismo mono tecleara además las palabras de Hamlet?



-Juan Pedro Aparicio, del libro La vida en blanco-

5 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Lo que escribiera ese mono, una lotería

Dante dijo...

A ésta se la llama la "teoría infinita de los monos", una teoría matemática (expresada en monos perennes, y aquí está el problema más grande: ¿cómo vive eternamente un mono teniendo tanto trabajo?) sobre números aleatorios hecha por Émile Borel en 1913. Mucho se aburría este matemático, y mucho tiempo necesitaría para demostrar su teoría en monos reales. Para ésos están los ordenadores.

gisela dijo...

En la introducción de una edución de bolsillo del necronomicon que me compré en el fnac -no sé qué edición, no sé dónde dejé el libro- decía algo así, de juntar palabras al azar y escribir un libro... no recuerdo bien exactamente cómo lo decía, pero eso fue lo que me transmitió. que yuyu :)

Dante dijo...

Al fin y al cabo es como una suerte de teoría del eterno retorno nitzscheano. Nuestras existencias y el universo son como un cubo de Rubik que ahora está en una posición (estoy escribiendo este comentario) y que luego cambia por la evolución de nuestras vidas y acciones, pero un día todos los átomos del universo volverán a coincidir y encajar en la misma posición anterior para crear la misma situación de "yo" escribiendo este comentario.
Tengo la sensación de haber escrito antes...

Dante dijo...

Si cogemos todos los vocablos del mundo al azar y los tiramos como unos dados pueden salir una palabra detrás de otra la mismísima "Biblia" o "El Necronomicón".