No soy yo pero sus conocidos me saludan en la calle.
Como en su misma mesa.
Su mujer no le es infiel. Realmente somos iguales y yo mismo podría confundirme.
Como en su misma mesa.
Su mujer no le es infiel. Realmente somos iguales y yo mismo podría confundirme.
-Antonio Fernández Molina, del libro Sombras chinescas-