Vivía en El Toboso una moza llamada Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchelo, sastre, y de su mujer Francisca Nogales. Como hubiese leído numerosísimas novelas de estas de caballería, acabó perdiendo la razón. Se hacía llamar doña Dulcinea del Toboso, mandaba que en su presencia las gentes se arrodillasen, la tratasen de Su Grandeza y le besasen la mano. Se creía joven y hermosa, aunque tenía no menos de treinta años y las señales de la viruela en la cara. También inventó un galán, al que dio el nombre de don Quijote de la Mancha. Decía que don Quijote había partido hacia lejanos reinos en busca de aventuras, lances y peligros, al modo de Amadís de Gaula y Tirante el Blanco. Se pasaba todo el día asomada a la ventana de su casa, esperando la vuelta de su enamorado. Un hidalgüelo de los alrededores, que la amaba, pensó hacerse pasar por don Quijote. Vistió una vieja armadura, montó en un rocín y salió a los caminos a repetir las hazañas del imaginario caballero. Cuando, seguro del éxito de su ardid, volvió al Toboso, Aldonza Lorenzo había muerto de tercianas.
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jueves, 2 de abril de 2009
martes, 16 de septiembre de 2008
La contemporaneidad y la posteridad
El miembro de la Academia caminaba por la calle rumiando su undécimo ensayo sobre Baudelaire. De pronto vio a un joven con el pelo teñido de verde, que abrazaba a una negra.
-¡Llévense a ese amoral, a ese escandaloso, a esa lacra de la sociedad! -aullaba el académico.
Solo se calmó cuando un policía arrestó al joven bajo la acusación de atentado contra las buenas costumbres. Entonces siguió caminando, siguió rumiando su undécimo ensayo sobre Baudelaire.
En la comisaría el joven dio su nombre:
-Charles Baudelaire.
-¡Llévense a ese amoral, a ese escandaloso, a esa lacra de la sociedad! -aullaba el académico.
Solo se calmó cuando un policía arrestó al joven bajo la acusación de atentado contra las buenas costumbres. Entonces siguió caminando, siguió rumiando su undécimo ensayo sobre Baudelaire.
En la comisaría el joven dio su nombre:
-Charles Baudelaire.
-Marco Denevi, del libro Parque de diversiones-
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